Luís Davila pinta un mural gigante en el CEIP A Torre-Cela: arte, retranca y mucha complicidad con el alumnado

Casi 40 metros cuadrados de mural, diez días de pintado, dos clases enteras de niños echando una mano y Dora —sí, la Dora— presidiendo el patio. El último proyecto de Luís Davila no se cuelga en una sala de exposiciones ni se vende en láminas: se queda para siempre en un colegio del que el artista se siente parte.

Un regalo que se ve desde lejos

Hay regalos que caben en una caja y hay otros que necesitan una pared de cuatro metros de alto por nueve y medio de ancho. El que Luís Davila acaba de hacerle al CEIP A Torre-Cela, en la parroquia de Cela (Bueu), es claramente del segundo tipo: un mural enorme, lleno de color, que ya preside el patio principal del centro y que se ha convertido en una especie de carta de despedida del artista a un colegio que considera también un poco suyo.

La relación entre Davila y este centro no es nueva ni casual. El ilustrador es vecino de la parroquia y tanto su hijo como su hija estudiaron allí. A lo largo de los años ha ido dejando su huella en diferentes rincones: modernizó a Torriño, la mascota escolar; diseñó la biblioteca, de la que es padrino y que lleva su nombre; y ya pintó antes otro mural, de carácter más abstracto, en uno de los patios. Este nuevo trabajo es, en cierto modo, un regalo de despedida.

Luís Davila pintando el mural con el alumnado de 5º y 6º de Primaria del CEIP A Torre-Cela.
El alumnado de 5º y 6º colaboró activamente en el pintado del mural junto a Luís Davila.

Cuando el encargo parte de las ideas de los niños

El último proyecto le llegó a finales del curso pasado, de la mano del equipo directivo. La idea: cubrir con un gran mural el muro del patio de juegos. La condición que se puso el propio Davila: escuchar primero al alumnado.

Y así fue. El artista se reunió en varias sesiones con los cursos de 5º y 6º de Primaria para hablarles de su oficio, contarles cómo trabaja, de dónde saca las ideas y en qué se fija para inspirarse, y sobre todo para recoger las sugerencias y ocurrencias de los chicos y chicas. De ese ida y vuelta fue saliendo el diseño definitivo, en el que conviven el universo del Bicheiro y los símbolos de la propia parroquia de Cela:

  • Dora, uno de sus personajes más queridos, retratada aquí en sus años más jóvenes, con los libros escolares en la mano y ya con su inseparable pañuelo en la cabeza.
  • La propia mascota del colegio, Torriño.
  • El tinta femia, guiño cómplice a la variedad de uva tan típica de estas tierras.
  • Y una gallina que, pese a ser del rural, es muy moderna y lleva gafas de sol.
El alumnado del CEIP A Torre-Cela colabora con Luís Davila en el proceso de pintado del mural.
Los chicos y chicas echaron una mano en el pintado y en la mezcla de los colores.

Un invierno de borrascas y un final feliz

El calendario, eso sí, no ayudó. Las continuas borrascas y temporales del último invierno fueron retrasando el momento de ponerse con el muro, así que hubo que esperar a la llegada del buen tiempo para que el proyecto pasase del papel a la pared.

Cuando por fin se pudo empezar, fueron diez días intensos de trabajo. Y ninguno de ellos en solitario: el alumnado colaboró activamente en el pintado, junto a Luís Davila y su pareja, Mari Acuña. No se limitaron a mirar; participaron, se mancharon y fueron testigos de excepción del oficio: del trazo, de la paciencia, del proceso de mezclar pinturas una y otra vez hasta dar con el color exacto que el artista buscaba para cada figura.

Luís Davila junto al alumnado del CEIP A Torre-Cela durante el pintado del mural.
Fueron diez días intensos de trabajo compartido entre el artista y el alumnado.

Mucho más que un mural

Al final, lo que queda no es solo una pared pintada que luce espectacular —que también—. Es la memoria de una clase entera que durante unos días vio de cerca cómo se construye una obra; es la satisfacción de un centro que cuida y celebra su identidad; y es, para Luís Davila, una forma de cerrar un círculo con la comunidad educativa que durante años formó también parte de su vida familiar.

Un regalo que no cabe en una caja, pero que va a durar muchísimos cursos.

Luís Davila posa delante del mural que pintó en el patio del CEIP A Torre-Cela, en Cela (Bueu).
Luís Davila, delante del mural terminado en el patio del CEIP A Torre-Cela.

El universo Davila, más cerca de lo que crees

Personajes como Dora, que ahora da los buenos días desde el patio del colegio A Torre-Cela, forman parte del mismo universo creativo que puedes encontrar en esta tienda en línea en forma de láminas, originales y libros. Una manera de llevar a casa esa mirada retranqueira, cariñosa y profundamente gallega que el autor sigue regalando, a veces en papel, a veces en una pared de cuatro metros.

Información elaborada a partir del reportaje de David García publicado en Faro de Vigo.
Fotografía de portada: Julio Santos Álvarez.